Cervezas de abadía

Cuando pensamos en cervezas de abadía todos imaginamos a un grupo de monjes elaborando cerveza de forma casi religiosa, pero no siempre es así.

¿Qué es una cerveza de abadía?

Lo primero que hay que saber es que una cerveza de abadía no es ningún estilo de cerveza. Podría decirse que en muchas ocasiones es más una estrategia comercial que otra cosa.

¿Por qué decimos esto? Pues porque cervezas llamadas de abadía se están produciendo por cualquier tipo de fabricante, desde pequeñas fábricas artesanales hasta grandes mega empresas que producen cervezas industriales.

Es cuestión de etiquetarlas así, añadir cualquier nombre de santo o monje que se les ocurra y añadir una foto de un monje “gordinflón” y bondadoso en la etiqueta. Y todo esto por supuesto sin pisar nunca una abadía o convento.

Pero por suerte, si hay bastantes cervezas que están elaboradas en abadías, y muchas de ellas pueden presumir de una calidad excepcional, como suelen ser las cervezas trapenses.

Así que hagamos un poco de historia.

Origen de las cervezas de abadía.

Desde la Edad Media, los monasterios fueron el origen y centro de la producción de cerveza. Originalmente, como medio de sustento propio y autoconsumo. Una de las ordenes más reconocidas fue la Orden Cisterciense, que se fundó en el año 1098. Pero no fue hasta el año 1664  en que se produjo una escisión de esta orden cisterciense para formar una nueva orden de más rigor, denominándose Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia, en el monasterio de Soligny-La-Trappe, lo que daría posteriormente nombre al término cerveza trapense.

Como hemos dicho, la elaboración de cerveza en sus orígenes nada tenía que ver con el tipo de cervezas que ahora conocemos, y estaba dedicada al consumo propio de los monjes. En un principio, como bebida más segura que el agua, que podía estar en malas condiciones y ser fuente de transmisión de enfermedades, ya que ésta se hervía para el proceso de fermentación de los cereales.

La peor época para los monjes fue la correspondiente a la Revolución francesa, donde la totalidad de los monasterios fueron asaltados y en muchos casos, destruidos. Esto motivó que muchas órdenes religiosas se desplazaran a zonas rurales y hacia Bélgica.

Fue a partir de mediados del siglo XVII que la mayoría de monasterios cistercienses ya estuvieron restaurados cuando comenzó de una forma más “profesional” la producción de cerveza, ya no solo para el consumo de los monjes, sino destinando parte de la producción a la venta en el exterior y sufragar los gastos de la abadía.

Así fue como nació la buena y bien ganada fama de las cervezas trapenses, las más prestigiosas de las cervezas de abadía.

¿Todas las cervezas de abadía son cervezas trapenses?

Aquí viene una de las mayores confusiones y que ha llegado hasta los tribunales. Y se resume en que todas las cervezas trapenses o trappistas son cervezas de abadía, pero no todas las cervezas de abadía son trapenses.

Como decimos, esta confusión, o mejor llamarla mala praxis, llevó a mediados del siglo pasado a los monjes a los Tribunales, ya que muchos productores de cerveza utilizaban el término trapense para vender sus cervezas. En 1962, se dictaminó sentencia en el Tribunal de Gante (Bélgica) dejando claro que las cervezas trapenses eran únicamente aquellas elaboradas por los miembros de la Orden Cisterciense. Y todas aquellas otras cervezas elaboradas por monjes, o haciendo mención a ellos solo se podrían llamar cervezas de abadía, nunca cervezas trapenses.

Por ello, y para regular mejor el uso de esta denominación, en 1998 se crea la ITA – International Trappist Association-Asociación Internacional Trapense, que acredita única y exclusivamente a aquellos monasterios que son trapenses y además siguen elaborando sus cervezas dentro de los límites del monasterio, por los propios monjes y siguiendo estrictamente las normas cistercienses.

Actualmente en el mundo solo hay 12 monasterios cuyas cervezas cuentan con el sello Authentic Trappist Product:

  • Bélgica = Rochefort, Chimay, Westmalle, Orval, Achel, Westvleteren.
  • Países Bajos = La Trappe, Zundert.
  • Austria = Stift Engelszell.
  • Italia = Tre Fontane.
  • USA = Spencer
  • Inglaterra = Mount St. Bernard.

A pesar de esta limitación en el uso del término cerveza trapense, lo que esta claro que muchos productores de cerveza, tanto monjes cualquier otro tipo de fabricantes siguen elaborando cervezas con la denominación de cervezas de abadía.

En vista a lo ocurrido con las cervezas trapistas, los demás productores de cervezas de abadía también vieron importante delimitar el uso de la denominación “cerveza de abadía” y así un año después se crea en Bélgica la denominación “Bieres d’Abbaye o Abdijbier” junto a un logotipo para reconocerlas, el Abbey Beer. La idea de esta asociación es que las cervezas de abadía estén realmente relacionadas con un monasterio:

-bien porque hay una producción en un monasterio.

-bien porque están autorizadas por los propios monjes al uso del nombre del monasterio

-bien porque parte de las ganancias por la venta de la cerveza sea donada al monasterio.

cerveza de abadía, como conocerlas post - Birra365
Cervezas de abadía. Un placer

Pero ¿cómo son las cervezas de abadía?

Como hemos dicho al principio, las cervezas de abadía no son un estilo de cerveza, sino más bien, una forma de entender y producir cerveza, con unos estándares muy altos de calidad, tanto en las materias primas como en los procesos productivos.

Los estilos más comunes que nos encontraremos en las cervezas de abadía son los que tradicionalmente se han producido en los monasterios trapenses:

Trapense simple: también se puede utilizar el término Patersbier. Es una cerveza blond Ale, de color desde amarillo hasta dorado, con una buena espuma blanca. Aromas a frutas, levadura, floral, ligeramente maltosa con notas dulces, miel.

En boca es una cerveza frutal, con lúpulo ligeramente amargo y seco. Apreciamos la malta, con su ligero dulzor y es posible encontrar ciertas notas cítricas. De final seco, fresco, deja en el retrogusto la malta y el lúpulo floral. Graduación alcohólica entre 4.8%ABV y 6%ABV.

Dubbel: Esta es una cerveza tostada, con destellos rojizos. De abundante y cremosa espuma beige bastante persistente. Los aromas son a malta dulce, con bastantes notas de caramelo, chocolate, frutas maduras como pasas o ciruelas.

En boca se reproducen los aromas, donde también se pueden apreciar alguna especia, como el clavo o la pimienta. Es una cerveza maltosa, dulce, sin casi amargor y donde el alcohol esta presente pero no debe resaltar. Suele tener una segunda refermentación en botella. Graduación alcohólica entre 6%ABV y 8%ABV.

Tripel: es una cerveza ale más potente, con un color entre amarillo y dorado, que puede ser ligeramente turbia. Con gruesa espuma blanca que perdura bastante. Aromas bastante complejos, donde aparece fruta, especias, levadura y la malta ligeramente dulce, como miel.

Los sabores llenan completamente la boca, con una combinación perfecta de malta, ligero dulzor de miel, fruta y alcohol, con un final seco, amargor medio y ligeramente picante, donde el alcohol esta presente pero no debe predominar. Graduación alcohólica entre 7,5%ABV y 9.5%ABV. También tiene una segunda fermentación en botella.

Quadrupel: la cerveza más compleja y fuerte dentro de las cervezas trapenses y de abadía. Una cerveza potente, rica y que por su calidad, entra muy bien, por lo que es peligrosa.

Es una cerveza oscura, cuyo color puede ir del ámbar oscuro a un marrón bien oscuro. Con una cremosa y espesa espuma marfil. Los aromas son complejos, con la malta tostada con notas de caramelo, frutos rojos, y secos. Aromas a pimienta y el alcohol disimulado.

En boca, se reflejan todos los aromas, con un final seco y ligeramente dulce, donde el alcohol estará presente pero sin molestar. Graduación alcohólica entre 8%ABV y 12%ABV. Una cerveza con segunda fermentación en botella y que suele servirse a temperatura 10º/12ºC.

Estos son los estilos más comunes cuando hablamos de cervezas de abadía, aunque es posible que se pueda encontrar algunos más.

Ahora es momento de disfrutar de una gran cerveza, tanto sea de abadía como por supuesto, una trapense.

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Disfrutar de grandes cervezas de abadía